viernes, 28 de octubre de 2011
BELLEZA POLAR
Para escuchar la música, poned en pausa el reproductor de música a la izquierda de esta página.
Podéis verlo también en pantalla completa y HD pulsando el mando situado abajo del vídeo a la derecha. Merece la pena...
viernes, 21 de octubre de 2011
QUISIERA

Quisiera abrir mi alma por entera
y blanca, y sin mancha,
darla pura a la mano pura,
darla desnuda en la mano abierta,
la que acaricia mi mano,
la que acaricia mis ojos.
Quisiera vestir de luz
el bello plumaje de tu ser
que, como espuma del cielo
brota de la nieve de tu piel,
de luz y de torbellinos,
de fulgores de ascuas encendidas.
Quisiera entrar en ti, quedarme,
para siempre fundido,
contigo por siempre.
Ser tus venas, tu aire,
tu aliento amoroso,
tu casa y tu destino.
Quisiera ser tu yo mismo,
tus entrañas y tus ojos,
tus manos y tus pies.
Quisiera...
no sé yo qué quisiera...
Ser tu cielo, tu mar, tu tierra...
y tus estrellas.
miércoles, 12 de octubre de 2011
SENTIDOS POCO COMUNES
Solo trato de enseñaros que cuando llueve las calles están mojadas.
G.I. Gurdjieff
Los sentidos corporales son cinco. Esto lo sabemos. Pero de los sentidos del alma hay dos que creo imprescindibles para vivir sabiamente. Me refiero al sentido común y al sentido del humor.
Es curioso, pero de todas las facultades del alma son los más raros de encontrar en una persona. Y más curioso aún, no dependen de su formación cultural. Se puede no saber ni leer ni escribir y sn embargo tener abundancia de ambos sentidos, y se puede tener una enorme cultura y tener una carencia notable de los dos.
Pero ¿cuál es la raíz y el asentamiento de ambos? ¿Y cuál es su importancia en la vida? Me parece asuntos dignos de reflexionar y aclarar.
Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos, por lo que me parece que se le ha dado ese nombre no porque todo el mundo disponga de él, sino porque está al alcance de cualquiera, aún sin disponer de conocimientos especiales. Creo que incluso hay animales que tienen mayor sentido común que muchos hombres. Ya sabemos eso de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra…
Quizá este sentido esté estrechamente relacionado con la captación de lo evidente. ¡Eso es de cajón! –se dice por aquí- ¡No tiene vuelta de hoja! ¡Está a la vista! Sí, sí… pero si fuera tan evidente, todo el mundo lo vería. Y resulta que casi nadie ve lo evidente. Pareciera como si lo cubriéramos de un velo que lo ocultase. Si está tan claro ¿cómo casi nadie lo ve? Aquí hay algo raro…
Muchas veces salta a la vista que algo es de una manera imaginando que fuera de la manera contraria. Si esta última es totalmente absurda debe ser de la otra. Hay que barrer la escalera de arriba para abajo. Pensemos en qué sucedería si lo hiciésemos al contrario.
En otros casos se trata de leyes naturales, las que, observadas una y otra vez, comprobamos que son inexorables, y que las consecuencias de las mismas son de sentido común. El fuego quema, la cosas se caen y se rompen, los golpes duelen, etc.
Pretender que estas leyes no actúen y tratar de evadir sus consecuencias es de locos, o lo que es lo mismo, de gente falta de sentido común.
La captación de la evidencia parecería que es algo que no tiene mayor dificultad, pero lo cierto es que mucha gente no está dispuesta a aceptarla ni a tomarla en cuenta. Así, se encuentra gente que, aunque llueva, está dispuesta a afirmar que las calles permanecen secas. Quizá por eso Gurdjieff dijo lo que citaba al principio, que su enseñanza se ceñía a enseñar eso, es decir, lo evidente. Habrá mucha gente que lo niegue, pero eso no significa ni deja patente otra cosa que su falta de sentido común.
El sentido del humor también es poco común y a veces es mal comprendido. Mucha gente piensa que lo tiene y que es de mucha utilidad, pero solo si no se aplica a él mismo. En este caso deja de tenerlo y de usarlo. Está bien para divertirse, pero… de los demás, no de él mismo. Y resulta que la raíz misma de este raro sentido radica en eso, en reírse de lo que a uno mismo le parece a primera vista de suma importancia.
Es un sentido benéfico, balsámico para el alma e imprescindible para no tener que suicidarse. El suicida es fundamentalmente una persona sin sentido del humor. Mitiga el sentido trágico de la vida, relativiza los dolores, los miedos y las dudas, resta importancia a lo que en realidad no lo tiene, cura la vanidad y el orgullo, alegra y dulcifica la vida y las relaciones con los demás y con uno mismo, acerca a las personas… hace la vida vivible.
Nunca conoceréis a una persona que se cree importante que tenga sentido del humor, ni a ningún vanidoso, ni a ningún soberbio… Es un sentido que es patrimonio de la gente sencilla, humilde, simpática y sabia.
Si conoces a alguien que no tenga sentido común ni sentido del humor te recomiendo que no hagas nunca un viaje con él.
lunes, 26 de septiembre de 2011
MANANTIALES
–Pero, dime Teodoro, ¿no es cierto que el amor surge de la manera más inesperada?
¿No ocurre que sonrisas amables procuran, más pronto que tarde, risas compartidas?
Y dime: ¿no son las risas un alimento para el alma? ¿No son las muestras de la alegría?
¿Y, acaso, no queremos estar junto al que nos alegra el alma?
¿No sentimos su hueco cuando no está con nosotros?
–Sí, así es, sin duda. Pero no veo tan claro como tú lo ves de qué manera la alegría compartida puede llevar al amor.
¿Crees tú que ambos movimientos del alma son de la misma esencia?
¿Que no pueden existir el uno sin la otra?
¿O que quizá no pueda existir la otra sin el uno?
–Querido amigo, yo tan solo creo que el amor es como un manantial, y que brota de la piedra cuando el agua encerrada en ella pugna por ver la luz.
Solo quiero, con tu ayuda, y si lo tienes a bien, desvelar el gran misterio que hay en ello, de cómo la suave y delicada agua es capaz de romper la aparente dureza de la roca. ¿No ves una mano divina en ello? ¿No es una fuerza inmensa que aún nos es de naturaleza escondida a los hombres?
¿Querrías poner tu alma y tu entendimiento junto conmigo para tratar de desvelar este decisivo asunto?
–Cómo no, querido amigo; en verdad que tus palabras me muestran con claridad mi ignorancia sobre todo ello. Estoy dispuesto, porque también a mí me atañe, como creo que al resto de los mortales, y acaso también a los dioses. ¿O acaso los dioses no aman?
–Algo me dice que sí, porque ¿qué busca el hombre en el amor? ¿Acaso no busca su perfección y completura? ¿Y acaso no buscarían los dioses eso mismo en un dios superior a ellos?
Y ¿no es cierto que, como dijeron los sabios antiguos, el mismo Dios uno y sin segundo se mueve conforme a su propio amor por lo que emanó de él? ¿No será el amor la fuerza única y necesaria para el movimiento de todo lo existente bajo el cielo, y, más aún, sobre el cielo mismo también?
Me parece que cuando nace la alegría y se convierte en alegría compartida, algo mueve al alma a procurar el bien de la fuente de la que ha surgido. Y creo que ahí nacen los amantes.
¿No te parece que es así como sucede?
–Pues yo también creo que es así como sucede, es muy claro. He visto muchos arroyos que buscan otros arroyos, y ríos que buscan otros ríos, y grandes ríos que buscan a la mar. Solo allí descansan en su búsqueda. O, por lo menos, eso parece.
–Y ¿no crees que esa alegría de los amantes les lleva luego, más bien pronto que tarde, a querer fundir sus almas en una sola, como los arroyos y los ríos?
–Así parece mostrarlo la naturaleza, mi querido amigo.
–Y ¿no parece acorde con todo esto que esa unión de almas lleve a la ansiedad por hacer uno de sus dos cuerpos?
–Así parece ser como sucede.
–¿Y no es acorde a la esencia de la naturaleza que, de esta manera sublime, los amantes se igualen a los dioses creadores y, de la materia de sus vidas, el amor engendre nuevos seres amorosos?
–Me parece que es bueno que así sea.
–Y ¿no es bueno que la felicidad y el placer bendigan esta obra creadora?
–Otra cosa sería contraria a la lógica y no sería conforme a la naturaleza.
–Así pues, mi querido amigo, ¿no sería la alegría la verdadera autora de todo lo nacido?
–Querido amigo, la luz es clara y vivificadora, y las sombras ocultan lo que no queremos ver.
Me parece que nuestras palabras han desvelado de alguna manera el misterio de la vida.
domingo, 18 de septiembre de 2011
PRIMAVERA
Dedicado a mis amigos del otro lado del mundo...
No fueron las mañanas blancas,
ni tampoco los espacios, otra vez limpios y gloriosos.
No han sido los infinitos pájaros,
en el cielo más azul abriendo tirabuzones.
Ni los rojos, púrpuras y blancos que las flores
hacen diminuta espuma sobre el verde extenso.
Ni siquiera el dulce y amoroso aire
que pasó de nuevo, encendido,
de los infinitos soles a mis recónditos átomos.
No. Sólo han sido tus ojos, su brillo y su llama,
como fuego inmenso, de tu centro lejano
al mío encendido.
Ellos son los que cantaron,
en silencio, con voz sonora y dichosa:
¡He renacido!
¡Hemos prendido de nuevo nuestras ascuas!
¡El Universo nos pertenece!
¡Desde el grano de arena a las galaxias,
el pequeño arroyo y los océanos,
los minúsculos brotes que abren los leños,
los infinitos huevos que rompen a la luz,
las largas espumas de la luna en las orillas...!
Todo nuestro y de todos.
Todo otra vez en nuestra casa.
Todo está... y todo es.
Y no distinguimos ya nuestras fronteras
de las del Universo divino, que, una vez más,
rió con nosotros, reímos uno y juntos
otra ancha y más eterna primavera.
lunes, 5 de septiembre de 2011
JUSTICIA

Quien no quiera ser juez
de sus propios actos,
que no lo sea.
Pero un día,
ya cercano a la muerte,
caeran los cortinajes,
y un juez implacable
hará presencia.
Ese día será
el día más amargo
de su vida
y, quizá, también,
el último.
martes, 23 de agosto de 2011
VOLVISTE A LA VIDA...

Volviste a la vida.
Renaciste.
Conmigo.
De mi mano.
Y yo de la tuya volví también,
a mis cosas y a las tuyas.
Conmigo fuiste a los Campos Elíseos
a aspirar el perfume de las flores.
Juntos escuchamos el silencio del mar en las rocas,
el silencio del aire en las hojas,
el silencio de los ojos tiernos,
el silencio sin nombre de los amores.
Juntos recogimos el trigo de los campos,
y juntos vimos abrir las amapolas,
y recogimos las viñas juntos,
y juntos pisamos las uvas doradas.
De mi mano comiste el pan que cocimos,
en hornos lentos y cálidos.
De tu mano blanca tomé el vino amoroso,
de la uva que pisamos y que el tiempo fermentó.
Tomamos de la mano los ángeles alegres,
que revoloteaban tu cabeza,
y la mía, en la tuya asentada.
Y reímos en su risa.
Y en su llanto lloramos,
y nos llevaron arriba, muy lejos, muy lejos...
Más allá de las nubes.
Más allá de los días y las noches.
Más allá de nosotros.
Más allá de ti.
Y de mí.
viernes, 12 de agosto de 2011
HIERBA QUE EL SOL SECARÁ...

¿Hierba que el sol secará
en los rigores del estío?
¿Ola de bravura desmedida
que, rozando fondos,
marcará su fin en la efímera espuma?
¿Nieve blanca, sin mancha,
que descubrirá la parda tierra
en su deshielo inevitable y final?
No sé...
No sé...
Pero no. No será.
El manantial no cesa, en su llanto.
La simiente enterrada brota sin cesar
y sin cesar la lluvia fecunda
los pechos abiertos a la luz,
los brillos y albores del hechizo,
las manos que no pudieron zafarse,
lo unido que las llamas unió.
No puede ser...
No puede...
No será.
miércoles, 27 de julio de 2011
TERNURA

Corazón abierto, desnudo y palpitante
en la dulce expansión de la ternura.
Amoroso cuenco de cariños y caricias.
Pecho que vibra la violenta desazón
de pasiones encendidas,
sin puertas ni compuertas
a los humores del ser, ni nubes
que apaguen el brillo a miel en los ojos.
No se borran los pliegues de luz
de los labios ansiosos.
Ternura... pasión contenida, dolor
del alma que al alma ansía.
Dolor dulce que la dulzura adolece,
poder por poder sojuzgado.
Misterio por aliento desvelado,
en la luz por los ojos descubierto,
por los labios serenos encendidos.
Fusión anhelada imposible,
abrazos de amantes en el aire sereno
tigres, panteras, dragones,
carnívoras fieras en fiereza domada.
Comer, tragar, devorar,
en un acto de unión desafiante
a las tierras, infiernos y cielos.
Yo en ti, tú en mí.
No queremos ser dos.
Solo uno.
jueves, 21 de julio de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














