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lunes, 14 de septiembre de 2015

HIERBA QUE EL SOL SECARÁ...









¿Hierba que el sol secará
en los rigores del estío?

¿Ola de bravura desmedida
que, rozando fondos,
marcará su fin en la efímera espuma?

¿Nieve blanca, sin mancha,
que descubrirá la parda tierra
en su deshielo inevitable y final?

No sé...
No sé...

Pero no. No será.
El manantial no cesa, en su llanto.
La simiente enterrada brota sin cesar
y sin cesar la lluvia fecunda
los pechos abiertos a la luz,
los brillos y albores del hechizo,
las manos que no pudieron zafarse,
lo unido que las llamas unió.

No puede ser...
No puede...

No será.


viernes, 12 de agosto de 2011

HIERBA QUE EL SOL SECARÁ...



¿Hierba que el sol secará
en los rigores del estío?

¿Ola de bravura desmedida
que, rozando fondos,
marcará su fin en la efímera espuma?

¿Nieve blanca, sin mancha,
que descubrirá la parda tierra
en su deshielo inevitable y final?

No sé...
No sé...

Pero no. No será.
El manantial no cesa, en su llanto.
La simiente enterrada brota sin cesar
y sin cesar la lluvia fecunda
los pechos abiertos a la luz,
los brillos y albores del hechizo,
las manos que no pudieron zafarse,
lo unido que las llamas unió.

No puede ser...
No puede...

No será.


sábado, 9 de febrero de 2008

LOS ÁLAMOS



Escuchaba llover,
y abrí mi ventana
por ver la lluvia cantar.
Y no llovía.
Era el viento
en los álamos.

Y yo abrí mi ventana
Porque creí que llovía.

Escuché el viento
en los álamos,
y abrí mi ventana
por ver sus hojas cantar.

Pero no eran los álamos,
cantaba la lluvia,
y era el agua
haciendo al aire danzar.

Y yo abrí mi ventana
por ver a los álamos cantar.

Monachil, Septiembre 2004