martes, 9 de junio de 2009

SENTIDO COMÚN



Escuché que una vez un discípulo le hizo una pregunta a su Maestro:

- ¿Qué es lo que está Vd. intentando explicarnos, Maestro?
El Maestro le contestó:
- Solo estoy intentando explicaros que cuando llueve las calles están mojadas.

Bueno, quizá a alguien le parezca una contestación absurda, por ser algo obvio. A mí, cuando lo escuché, también me pareció rara. Pero, si lo había dicho un Maestro, algo querría decir. Y con el tiempo me pareció descubrirlo. 

Las enseñanzas están íntimamente ligadas con el sentido común. No hay ninguna enseñanza que no se someta al sentido común. Y como el sentido que ofrece las verdades más nítidas es el común, no es preciso estar en posesión de título ni master alguno para entenderlas. Basta el sentido común, por cierto, el menos común de los sentidos. ¿Por qué es el menos común? Seguramente porque los hombres nos negamos a admitir lo que es evidente y todo el mundo lo sabe, y preferimos cualquier otra interpretación que se pliegue a nuestros pueriles deseos.

Cuando llueve las calles están mojadas. Es seguro que habrá gente que lo niegue, o que actúe sin tener esto en cuenta. Pero es así de simple y a la vez de irrefutable. No actuar conforme a esta verdad lleva sin duda a actos estériles, nefastos y estúpidos. Igual que en las otras cosas. Salvo que en otras cosas las consecuencias suelen ser más graves.

Hay unas leyes que rigen los acontecimientos, y son leyes que son casi siempre obvias, o de fácil entendimiento. Y si alguien se empeña en llevarles la contraria o en no tenerlas en cuenta, los resultados de sus actos no serán los esperados, sino cualquier otro, que, además de inesperados serán sin duda dolorosos y dañinos.

La Ley Natural suele ser tan sencilla como lo de la lluvia y las calles. De ahí que la sabiduría popular de la gente sencilla la conoce con mucha más profundidad que los doctos y sesudos estudiosos, que, perdiéndose en divagaciones fantasiosas, llegan a cualquier conclusión por más peregrina y absurda que pueda ser.

Así, los magos llegaron a conocer las leyes naturales, que son de aplicación, en su sentido amplio, a todos los seres existentes. De esta forma comprendían no solo una parcela del saber, sino todo el saber en su conjunto, ya que las leyes de una parcela se aplican a cualquier otra, por ser leyes universales. Lo que es arriba es abajo, decía el llamado Hermes.

Con el tiempo uno llega a intuir la razón del porqué los auténticos sabios dicen constantemente las mismas cosas, sea en cualquier tiempo o lugar. Creo que es así porque las leyes son siempre las mismas, la naturaleza es siempre la misma, y el hombre es siempre el mismo. ¿En qué podrían diferir sus enseñanzas? Quizá únicamente en su manera de hablar, o en su idioma, nada más. La ley de gravedad se puede decir de muchas maneras, pero el asunto es constantemente el mismo. Y lo mismo ocurre con las demás leyes.

Por ello no me interesa un sabio más que otro, a no ser que entienda el lenguaje de uno mejor que el del otro. Pero siempre estaré seguro de que me dicen exactamente lo mismo de la misma cosa.

¿Cómo podría ser de otra manera?


viernes, 5 de junio de 2009

EL PROGRESO DE LA CADUCIDAD



Se me estropeó el grifo del baño en el campito. Definitivamente. Hombre, la verdad es que había durado casi ocho años, lo cual tampoco está mal para un grifo que puso el constructor, y que supongo que sería de los más baratos que encontró.

Y se había estropeado a causa del pinganillo que cambia el agua de llenar el baño a salir por la ducha. Ya sabéis a lo que me refiero. A pesar de que el grifo era totalmente de acero, el puñetero pinganillo era sin embargo de plástico. Ahí estaba el problema. Así que me decidí a comprar uno nuevo, pero eso sí, con todo de acero y por supuesto también con el pinganillo del mismo metal.

Me llegué a una de las mejores tiendas de artículos de baño de Chiclana (y en Chiclana las hay muy buenas) y le expliqué con toda claridad al vendedor lo que quería. Un grifo todo de acero y, sobre todo, con pinganillo también de acero, porque ahí estaba a mi entender la muerte del grifo.

Y, ¡oh asombro! Me cuenta totalmente serio que el mejor grifo del que dispone, de la mejor marca y con el diseño y la tecnología más modernos, y además el más caro, tiene el jodío pinganillo igualmente de plástico. De la misma mierda de plástico que el que se me había roto.

¡No es posible! –grité indignado. ¡Yo lo quiero con el pinganillo de acero, como el de mi casa de Cádiz, leñe!

¿Y hace cuánto tiempo compró usted su grifo de Cádiz? –me preguntó-

Pues… no me acuerdo... quince o veinte años –le respondí- Tengo el mismo desde que me casé. Y está como el primer día.

¿Se da cuenta usted? Ahí tiene usted la explicación. Esos grifos ya no se fabrican y aunque los fabricaran nos negaríamos a venderlos.

¿Y porqué, si es excelente? –pregunté sorprendido.

Pues porque si vendiéramos esa clase de grifos, a los cinco años tendríamos que cambiar de negocio y vender... no sé... paraguas, por ejemplo. O botijos. Los fabricantes le ponen el pinganillo de plástico precisamente para que se rompa por ahí y tenga usted que comprar uno nuevo. Si los hicieran como el que usted tiene en Cádiz venderían un grifo cada veinte años, con lo que en poco tiempo tendrían que echar el cerrojo y dedicarse a otra cosa. Igual que nosotros, claro.

Como bien podéis imaginar, me llevé a mi casa un grifo último modelo, que me costó cerca de sesenta euros, y, eso sí, con el pinganillo de asqueroso plástico. Y con la terrible conciencia, ya inevitable, de que ese maravilloso grifo tenía... fecha de caducidad.


lunes, 1 de junio de 2009

martes, 26 de mayo de 2009



No.

No huiré de mi dolor.
Quiero sembrarlo en los surcos abiertos de mi piel,
hasta que mis lágrimas, en ríos presurosos,
puedan despertar las escondidas semillas de mi alma.

Y sólo cuando los tiernos brotes sean fuertes a los vientos,
podrá, la fuerza fecundante de su esencia,
terminada su labor, dura pero santa,
resumirse en el descanso oscuro del olvido.

No otra cosa hace la pequeña semilla germinada
cuando en dolor y en esfuerzo
abre en dos la piel dura de la tierra
para abrazar libre el espacio del aire y del sol.

Como la dulce ostra, que no rechaza su dolor,
y cubre al intruso con lo mejor de su ser
hasta hacerlo perla de su dolor
y dar su belleza al amante afortunado.

Como la tierna luna, delicada y serena,
que esconde su belleza humilde
en los cegadores rayos de su padre celeste,
mas feliz alumbra las dolorosas horas.

Así seré, en mi dolor, mi maestro.
Humilde aceptaré su amoroso abrazo
en la feliz confianza serena
de su ánimo purificador y glorioso.

viernes, 22 de mayo de 2009

CALLES DE CÁDIZ

From CADIZ

martes, 19 de mayo de 2009

FACUNDO CABRAL


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domingo, 17 de mayo de 2009

MI QUERIDO HERMANO



Siempre escuché de pequeño aquello que decían los curas: "Los caminos del
Señor son inescrutables". Tuve que buscar qué decía el diccionario de esa
palabreja, que viene a significar algo así como que no se puede saber como va a ser el camino de antemano, o que puede parecer a primera vista un camino extraño y aún equivocado. Pero hete aquí que, si seguimos el camino que nos manda nuestro Señor (nuestro Yo), aún creyéndolo extraño y doloroso, aún sintiendo que es raro que por ahí se vaya a algún sitio bueno, con lo duro que es andar por él, es seguro que es el camino que debemos andar, pese a lo que pese. Es nuestro camino, el nuestro, el nuestro en particular. A otros les puede
parecer una majadería o algo sin sentido. Pero si para nosotros lo tiene,
porque nos lo dice nuestra Voz Interior, es preciso recorrerlo, de la manera
que sea, y piensen los demás lo que se les ocurra.

Así pues, hace poco tu camino tomó un nuevo rumbo, y la vida te ofreció la
oportunidad de muchas cosas, creyendo que perdías otras. La oportunidad de
encontrarte contigo mismo (lo cual todos evitamos), la oportunidad de
extraer sabiduría de tu dolor, la oportunidad de ser más libre, de ser más
"tú mismo". Y debes saber que no a todo el mundo le pone Dios en
situación de aprender de golpe tantas cosas. El dolor y la superación son
solo para los elegidos. Para los que saben sacar oro de donde parece que
solo hay barro, de los que saben superar el terror, de los que, como Dantès, están dispuestos a todo por conseguir su libertad y su "tesoro", aún pasando por encima de la misma muerte.

Hay una frase de Bertuccio, en El Conde de Montecristo, evidentemente iniciática, que dice así, no se si la recuerdas. A mí me dio mucho que pensar:

"Así que, prefiriendo mil veces la muerte antes que una detención, hice
cosas asombrosas, que una vez más me dieron la prueba de que el excesivo
cuidado que damos al cuerpo es casi el único obstáculo para lograr los
objetivos que precisan una rápida decisión y una ejecución enérgica y
decidida. En efecto, una vez que uno ha hecho el sacrificio de su vida, no
es igual que los demás hombres, o mejor dicho los demás hombres no son
iguales que uno, y quienquiera que toma esa resolución siente en el instante
mismo que sus fuerzas se multiplican y su horizonte se ensancha"

Duro, ¿verdad? Pero totalmente cierta…

Y las cosas que me cuentas no son confusas, ni mucho menos, absurdas. Son reales, pero sólo para los que como tú o como yo o como algunos otros, han vivido y viven. Estas cosas son las que de manera real nos llevan a ese mundo
desconocido y misterioso que es nuestro mundo interior, donde reside aquella
fortaleza que es preciso conquistar. O salir de ella, saltando por la torre
al abismo, sin saber siquiera qué nos espera abajo. Desnudo y casi cadáver,
como nuestro Dantés. No te quepa duda de que es el camino del que habla
nuestro lema "Conócete a ti mismo". Pero tampoco te quepa duda de que pocos conocen siquiera su comienzo, ni su dificultad, ni tampoco la dicha de
sentirse en él. Por eso, como el Conde, es necesario ocultarlo a los demás,
cambiar incluso de nombre, y recorrerlo en solitario, humildemente, sin
pregonarlo. Solo los hermanos que están en tu camino te podrán entender. No
esperes que el que no conoce sus tremendos sufrimientos y sus inmensas
dichas pueda entenderte. Pero a mí me lo puedes contar, y estoy seguro que a muchos más que no conocemos pero que transitan por el laberinto que conduce hacia el centro.

Cuando alguien vea todo claro en la vida, ya sabes que no es de tu
"hermandad". Tendrás que tratarlo con cariño y amor, con dedicación y
entrega, pero no esperes comunión con él. Cada uno está en su momento. Lo
que debemos buscar, y encontrar, son a nuestros "hermanos mayores" en este
extraño pero apasionante camino hacia nosotros mismos. No dudo que los hay,
y no dudo que nos ayudarán.

Gracias a ti, hermano. Aunque no lo creas, me enseñas mucho más que yo a ti,
y me recuerdas, como las campanas del Ángelus, quien soy y qué debo hacer.




martes, 12 de mayo de 2009

ESCALAS





La razón transita por los senderos del llano
La razón describe.
El corazón concibe.
La fuerza del río se forja en las alturas
y se desparrama en la llanura.
El fuego se inicia con la chispa
y se extiende a los leños.
La razón da forma a las ideas
El corazón les da su fuerza.
La razón da forma a las alas
El corazón le da fuerzas para volar.

La duda lleva a la certeza.
La certeza lleva a la convicción.
La convicción lleva al entusiasmo.
El entusiasmo lleva al corazón.
Y el corazón lleva a la sabiduría.
La sabiduría lleva a lo divino.
Lo divino nos lleva a nosotros.
y nosotros llevamos al Universo. 


sábado, 9 de mayo de 2009

HOLOGRAMA DE AMORES

Este interesante corto lo he conocido gracias a Bigariato, autor de los blogs
BIGARIATO y BLOG DE LAS CIENCIAS OCULTAS Y LA MITOLOGÍA, a quien desde aquí le agradezco su generoso regalo.


World Builder from Bruce Branit on Vimeo.