jueves, 20 de agosto de 2009

DESTINO Y LIBERTAD



A veces, solo a veces, siento con plenitud que absolutamente todos los seres que pueblan Universo cumplen escrupulosamente con el destino que les es propio. Es esos fugaces momentos me invade una inmensa paz, la paz del que por un momento toma conciencia de que todo va bien, de que no hay nada que se aparte del plan establecido, de que las cosas que suceden son, simplemente, las cosas que deben suceder.

Son momentos en que me digo, aunque sea sin palabras, solo sintiéndolo:

- Miguel, ¿de qué te preocupas? ¿hay algún astro que se haya salido de su órbita? ¿algún león que se haya vuelto vegetariano? ¿quizá un mosquito que haya cambiado su dieta, desechando la sangre animal para alimentarse ahora de jugo de frutas? ¿algún hombre que ahora hace lo que no estaba previsto?

Más bien, en esos momentos, siento que, como dice frecuentemente un buen amigo:
-El mundo funciona como un reloj.
...

Pero también sé que solo unos pocos estamos empeñados en lo contrario. Por eso estamos marginados, por eso somos considerados locos, por eso somos considerados peligrosos. Y la razón es muy simple: no somos previsibles, lo que traducido a la vida diaria viene a significar: no puede uno fiarse de ellos, no son gente normal.

Sucede que la transformación, el cambio, son molestos e indeseables para los que funcionan como un reloj, para los que dicen frecuentemente: pues yo soy así. Los que se preguntan: ¿qué es lo que hay que hacer para que nada cambie?

Los imprevisibles no son nunca como se piensa que deben ser, por lo que añaden peligro e incertidumbre a la vida de los demás. Hacen cosas raras, cosas que no son normales, que no pueden esperarse de gente sensata, de gente “seria”. Son indeseables, y como tales, Dios les colocó una marca en su frente, para que los seres normales y sensatos se cuidaran de sus peligrosas influencias.

Las preguntas habituales de todos los sensatos es: ¿Qué es lo que quieren? ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Qué pretenden? ¿A dónde quieren llegar? ¿Por qué no llevan una vida normal? Y cosas por el estilo. Porque lo más inquietante para ellos es que no saben en qué consisten los motivos de sus acciones, los resortes que los mueven, ni los principios que les rigen, porque hacen cosas que nadie comparte, que nadie entiende, y por lo tanto, que nadie acepta. Su vida en una sociedad civilizada es indeseable, y, si quieren vivir extrañamente, que formen un gueto, una tribu aparte, pero que no se inmiscuyan en los asuntos de la gente normal.

Trastocarían todo el orden perfectamente establecido, el orden de los pensamientos que deben pensarse, el orden de los sentimientos que deben sentirse, el orden de las acciones que corresponden llevarse a cabo.

Y, lo más peligroso, son un mal ejemplo para todos, y en especial para los jóvenes, quienes son siempre propensos a pensar y a actuar por su cuenta y riesgo.

Lo cierto es que, aunque parezca que la sociedad vive por y para la juventud, se rige por una gerontocracia trasnochada que solo aporta “principios” de egoísmo, individualismo, esclavitud de los instintos, de las pasiones y de la mente, todo ello disfrazado de “libertad”, que solo ofrece metas de riqueza material y de poder desnaturalizado, y que para ello solo propone medios absolutamente exentos de cualquier ética conocida.

Yo a lo mío, y caiga quien caiga.
¿A quién hay que matar?

Y lo verdaderamente triste es que cae, primero él mismo, y poco a poco, todos lo que le rodean.

Y más tarde, inevitablemente, también caerá la humanidad.


4 comentarios:

Blanca dijo...

¡Pues yo no soy gente normal,no quiero ser gente normal! Quiero ser original hasta donde la gente se olvide de que solo soy otra copia de otra copia que tiene muchos años archivada y no es moda por eso es 'nueva'. Y sabes, me gusta que me tengan miedo, porque tienen las neuronas hechas una plasta y no pueden reaccionar a ninguna cosa fuera de la rutina, y por eso me gusta asustarlos, para que alguna maldita neurona se les truene y tengan que hacer aunque sera UNA nueva reconexión.
Y pensar que soy tan común.
Vine a visitarte.

Blanca dijo...

Bueno, Abraxas Cadiz, me moviste unas neuronas pegadas. ¿Sabes, desde que en preparatoria leí el Demián, se me grabó precisamente ese parrafito que tienes de cabecera en tu blog; ya había venido una vez por aqui, lo recuerdo, pero, perdí la página, hoy he entendido como archivar mis favoritos y espero no volverme a perder para venir a leer tooodo tu blog. Veo algún amigo por aquí. Volveré. Te escribo y leo desde Monologando,
siempre-blanca.blogspot.com
México. Estas invitado, pero oyo volvere a leerte. Ciao.

Mariní dijo...

Hola Miguel!
cómo va este Abraxas...cada tanto este contacto me recuerd...
LO IMPORTANTE

me vibra la coincidencia con tu pregunta...

creo que nuestro destino es uno,
tal cual vos pensás
pero también QUEREMOS TORCERLO
Ponemos nuestra cabeza separada de nuestro espíritu conectado con esa estrella de la que hablás,
con el reloj cósmico
y ahi es adonde "quebramos" la secuencia,
misteriosa
....
y finalmente creo que es eso
No Toleramos _"el misterio" de lo que es nuestro "camino"...

entonces armamos planes y queremos conducir "concientemente" cada acto, cada ganancia, cada afecto.

La velocidad es el sino de esta época (no por nada era de acuario)
por eso percibís con dolor e impotencia "¡cómo dan ejemplo a tantas nuevas generaciones!"

y entiendo tu sentir...

y creo
sabés que Miguel?
que es el tinte de nuestro tiempo,
es este
aprender desde esta tensión,
y destrucción TAN VISIBLE
TAN COTIDIANA
TAN AGUDA
(te lo dice alguien que vive en una ciudad adonde la violencia está a cotidiano, como nunca....)

observar con esa sabiduría que sabemos cultivar
observar
cuidar
brindar
ayudar

y ese sea ESTO MUY SEGURA
TAMBIÉN EL SINO DE ESTOS TIEMPOS
aprender a dar SERVICIO
y esto es en todas sus formas
vos lo sabés

el amor es lo mas valioso
en LO BIEN COTIDIANO Y BÁSICO

y agradezco tanto que me lo recuerdes con tu post
con tu alma y corazón en ...

BLOG!

desde la otra orilla


MARINÍ ACUÑA
(bien porteña!)

ABRAXAS CADIZ dijo...

Querida Blanca,
me alegra saber que he podido sacudir tus neuronas (espero que para bien).
Respecto a lo que dices, lo más original de todo es ser uno mismo. Los borregos son todos iguales, pero no hay dos seres humanos iguales. Todos somos originales.
Y no seas mala, que no se trata de asustar a nadie, más bien nuestro deber es ayudar a todo el que podamos a despertar.
Un abrazo.

Mariní, vieja amiga,

quizá, como dices, encontrar nuestro destino real, o por lo menos vislumbrarlo, y seguirlo, es el verdadero comienzo de la vida.
Como dices, la mente divaga en fantasías sobre uno mismo y sobre el mundo, y se pierde en parajes irreales. Es preciso tener mucho cuidado.

Y sí. Como dices, estos son tiempos de "servicio". Servicio a uno mismo, a los hermanos cercanos y a los lejanos, y en fin, a todo los seres humanos.
Para mí que es preciso trabajar duro para ofrecer lo mejor de uno mismo.

Un fuerte abrazo desde Cádiz a ti, y a nuestro Buenos Aires querido.