lunes, 26 de enero de 2009

BEETHOVEN, FANTASÍA PARA PIANO, CORO Y ORQUESTA EN DO MENOR OPUS 80


      La obra de Beethoven conocida como "Fantasía Coral" es muy peculiar. Para empezar, es inclasificable en ninguna forma musical concreta, de ahí su nombre de “fantasía”, especie de cajón de sastre donde se archiva lo que no cabe en ningún otro apartado musical.
       
       Alguien la llamó “la pequeña gran obra” de Beethoven, y yo estoy de acuerdo con ese nombre. En apenas 20 minutos incluye las reflexiones intimistas de una sonata de piano, los diálogos de un concierto para piano y orquesta, el desarrollo de un tema principal y cinco variaciones, aparte de la sección final para piano, orquesta y coro, con inclusión de seis solistas.
       
       Pero más allá de ser tan rica en variedad de formas, en mi opinión, lo que la hace grande es la unidad de su contenido, que creo que suele pasar desapercibida generalmente. No creo posible que un genio como Beethoven uniera sin ton ni son tal riqueza de colorido sin un propósito concreto. Es evidente que existe un hilo conductor que es preciso descubrir en la obra.
       
       Mucho se ha dicho de la similitud de la parte coral de esta Fantasía con la Oda a la Alegría, cantada como final de su novena sinfonía.  En mi opinión, tal similitud es más clara en en el mensaje de las poesías y la música que en cualquier otra cosa. Beethoven da forma, en ambas, a su búsqueda interior de la belleza en su aspecto más sublime, y va al encuentro del propósito de su arte. Y descubre el mismo propósito y destino: La alegría:
       
       Alegría, hermosa chispa de los dioses,
       Hija del Elíseo…         (de la 9ª sinfonía)
       
       Calma exterior y alegría interior
       priman para el bienaventurado;
       el sol primaveral de las artes
       permite que de ambas nazca luz...        (de la Fantasía Coral).


       La alegría, no la vulgar, sino la alegría del genio inmerso en su arte, es, en mi opinión, lo que une a ambos cantos corales.
       
       A mi entender, el hilo conductor de esta pequeña gran obra es el de un recorrido íntimo del artista a través de su mundo interior, en busca de una respuesta que dé sentido sublime a su arte,  su música. 
       
       Los primeros compases de la introducción para piano nos muestran a un Beethoven reflexivo, en calma, en la soledad de sí mismo, planteándose su inquietud. A veces exige violentamente una respuesta, como espíritu conquistador, tratando de arrancarla con vigor. Pero vuelve una y otra vez a la calma, no sin conservar su vigor intimista,
       
       Al fin, algo le habla, a través de la orquesta. La belleza le va, poco a poco, desde las susurrantes entradas de los contrabajos al tutti de la orquesta,  introduciendo a su realidad. La voz sublime de las trompas, secundada por los oboes, le inspiran por fin el tema principal que buscaba. Luego, y en diversas variaciones, como mostrando diversos aspectos de esa belleza buscada, y, a veces, exigida, comienza un diálogo entre artista y belleza, entre piano y orquesta.

       Mantiene diálogos con ella, a veces tiernos, a veces desafiantes y violentos… como Jacob luchando con el ángel… y así, musicalmente, los modos mayor y menor se van turnando a lo largo de la obra. 
       
       Finalmente, la orquesta, en tutti, canta, alto y claro, el tema central de la obra, confirmando así al artista su intuición. Y vuelven a conversar sobre ello, en un hermoso diálogo plagado de escuchas, de preguntas y de confesiones mutuas.
       
       Luego se inicia una hermosa reflexión del artista, expresada con un bellísimo pasaje en piano, acompañado por una orquesta igualmente en piano , en la que clarinetes y fagots toman la voz, como aprobando y bendiciendo su intuición estética.
       
       El piano habla de nuevo, acompañado por la orquesta, ahora en pizzicato, hasta que un misterioso contrabajo da entrada a la respuesta final. Y, como siempre, son las trompas las que anuncian el desenlace, correspondidas en segundo plano por los oboes.
       
       El coro inicia la manifestación gloriosa de la Belleza, primero con variaciones del tema a cargo de los solistas, y luego en un bellísimo tutti. Se repite el mismo esquema y, finalmente, con intervenciones afirmativas del piano, reafirmando la voz potente del coro, la obra concluye.
       
       Sin desperdicio.

       Pueden disfrutar de ella en entradas anteriores de este blog, así como conocer la letra de la parte coral.


9 comentarios:

Anuskirrum dijo...

Nunca había leído una composición musical de esta manera. El arte engendra arte. No he sido especial oyente de este tipo de música, pero te aseguro que esta delicada y profesional narración me invita gratamente a tener la curiosidad de hacerlo.
No pensé que una pieza pudiera contener tantas emociones, está claro que no he sabido escuchar. Escribes del diálogo entre el músico y la belleza... o de la alegría como punto de unión entre corales... me parece una bellísima interpretación la que has hecho, capaz de distinguir los estados de animo del artista.

Impresionante

Un abrazo

ABRAXAS CADIZ dijo...

Querida Ana,
Creo que el arte es el lenguaje de las almas. A través de ellas,los verdaderos artistas pueden expresar y transmitir todo su paisaje interior.
Las grandes almas de los artistas se muestran a través de la plasmación sensible de sus intuiciones estéticas. No hay otra manera para que su belleza interior quede plasmada en un soporte que muchos siglos después pueda ser descifrado por otra alma. Así está la pintura, la música, la escultura, la danza, etc.
En cada obra artística el artista ha plasmado alguna parte de su paisaje interior para que los hombres de cualquier tiempo puedan conocerlo. Para mi que esa es la grandeza del arte.
Sé, por lo que te conozco, que eres un alma sensible a la belleza, y quizá la música sea un buen vehículo para ti, al encuentro con tu belleza interior. No lo sé, porque hay almas que captan mejor la belleza en otras artes. En mi caso, lo que más me llega es a través de la música.
De cualquier forma, te recomiendo que escuches mucha música, clásica, de autores grandes, como Bach, Beethoven o Mozart. Cuando hayas escuchado mucha, empezarás poco a poco a conocer el alma de su autor, y te identificará más con uno que con otro. En mi caso es Beethoven el que más me resulta como conocido. Por eso lo entiendo mejor.
Un fuerte abrazo.

juanarmas dijo...

Hola Abraxas.

Sólo por la descripción que has hecho me pica la curiosidad escucharlo y dejarme sorprender.

No sé si viste la película Copying Beethoven. Supongo que no será esa, pero no sé si se refiere a la obra que crea tras su famosa novena sinfonía. En todo caso, la película tiene también que ver sobre tu anterior escrito sobre la persona (en cumbres y valles) y su obra.

Un abrazo.

Juan

Carlos dijo...

Pedazo de blog. Me ha encantado. De hecho lo voy agregar al mío. Increible. Además me encanta la musica ( Tengo este sábado mi examen de Hº de la Música...)uno de los últimos de la carrera jeje.

Enhorabuena.

Helen Maran dijo...

QUE HERMOSO AMIGO ME HAS TRANSPORTADO, COMO ESTA CADIZ, TRANQUILO Y CON CALOR COMO AQUÍ O HACE FRIO, BUENO CUIDASTE SIEMPRE ME ES UN PLACER VISITARTE.ABRAZOS HELEN.

ABRAXAS CADIZ dijo...

Gracias, queridos amigos, por vuestras reflexiones y por vuestros ánimos.
El mérito no es mío, es de la música en general y del genio Beethoven en particular.
Juanarmas, la 9na. sinfonía es posterior a esta pequeña gran obra, y es quizá la obra cumbre del compositor. Se ha hablado de que tuvo en mente una 10ª sinfonía, pero no se sabe casi nada de eso.
La película que dices no la he visto, aunque la tengo grabada. Te recomiendo "Amor inmortal" que, aunque fantasea un poco, describe muy bien a Beethoven.
Carlos, enhorabuena, ya eres músico. Ha sido mi vocación perdida, pero bueno, alguna vez será.
Helen, Cádiz está empapada en agua. Tenemos verdín hasta en las pestañas. También para mí es un placer visitarte y comprobar tu ingente labor.
Anuskirrum, ya te comenté. Sigue adelante con tu blog. Fue una gran decisión, para tí y para todos nosotros.
Un abrazo a todos.

Angela dijo...

Como ya he dicho en un anterior comentario, que no sé si quedó registrado....cuando leo no sé si son palabras o sonidos musicales...
Un verdadero placer.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Estimados, excelente descripción de esta maravillosa obra de Beethoven. Es una de las obras que mas profundamente me emociona y jamas deja de hacerlo.
Tengo entendido que la contemplación de una obra de arte te transporta al estado de conciencia que tuvo el autor cuando la creó. Con esto hay que distinguir que según sea la cualidad de la pieza de arte que contemplemos será lo que evocará en nosotros. En tiempos donde a tantas cosas se las llama arte vale la pena, creo yo, esta distinción.
Y en estos "viajes" del sentir Beethoven siempre logra elevarme a lo más alto. Alguna vez leí que él ha dicho al respecto: "Aquel que pueda atravesar el sentido de mi música se verá libre de las miserias por las que el hombre se arrastra". Y realmente adonde somos transportados por su arte no hay cabida para las miserias.
Un abrazo para tanta gente sensible desde Buenos Aires, Argentina.
Alejandro

ABRAXAS CADIZ dijo...

Querido Alejandro,

yo también soy un amante de Beethoven, y, como tu bien dices que te ocurre, también a mi me eleva por encima de mis miserias. Gracias al cielo, aún podemos contar con su música y con sus partituras, a la vez que de buenos intérpretes de su alma, como es el caso, al menos para mí, de Barenboim, por cierto,nacido en tu bella tierra.
Recibe un abrazo fraternal desde Cádiz, España.