martes, 24 de noviembre de 2009
sábado, 21 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
ÁRBOL

Gracias por ser un árbol tan hermoso, por la frescura de tu sombra que
alivia los fuertes calores del verano, por el verde de tu frondosa
copa, por el fuerte y cálido aroma de tus bellas flores, por tu recio
tronco con el que, tras tu viaje de vuelta, se harán cunas donde mecer
nuevos hijos de la tierra, por la fuertes raíces que penetran y abren
la dura roca de nuestra madre, por soportar los fuertes vientos y la
nieve en tus ramas, por dar amoroso cobijo a los pequeños pájaros en
tránsito por los aires, del sur al norte y del norte al sur, por la
alquimia de, con el solo alimento del sol y la tierra, dar vida a ser
tan grande y tan bello.
Gracias por ser, por estar, y por permanecer.
Añoro tu sombra y tu frescor.

miércoles, 18 de noviembre de 2009
LUZ Y ENVIDIA
Refugiado en mi pequeño lugar, casi inmóvil,
miraba las cascadas de luz que surgían de lo alto.
La veía robar destellos dorados, plateados y cobrizos.
Miraba hechizado los brillos en su movimiento,
en su armonía.
Y todo envuelto en una música suprema.
Los trombones de oro,
la plata en las flautas.
Negro carbón de los oboes,
la pesada tuba y los clarinetes, y las trompetas.
Todos entrelazados en el fino papel.
Todos llevados del brazo de la delgada batuta.
Unos hablaban, otros contestaban.
Todos reían, todos lloraban.
No, no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar.
Cantaban... cantaban llenando el aire,
robándome el aliento,
abriéndome el pecho,
moviendo mi corazón.
Un pequeño de pelo dorado
apresó mi mirada.
apenas mi hijo,
...casi mi padre.
Una trompeta en sus manos
vibraba el espacio.
Más grande que sus manos,
más pequeña que su alma.
Miré la batuta.
Abría en el aire, dibujando los pasos,
la marcha solemne,
los ritmos sagrados.
Cuatro por cuatro,
repetía insistente.
... Su padre murió,
días atrás acaso.
Sus ojos brillaban,
su cara encendida...
Envidié su alma...
Envidié su vida.

Dedicado a mi antiguo director musical, en una noche, entre las bambalinas del Teatro Falla, a los pocos días de la muerte de su padre.
sábado, 14 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
VICTORIA

Eres la victoria, mujer.
Eres la victoria, mujer.
Parirás hijos, mujer,
parirás hijos que serán
hijos de la luz.
Y sus espadas
refulgirán al sol
al amanecer.
Ellos barrerán las sombras,
y cortarán cabeza tras cabeza
al dragón.
Tallarán un trono al nuevo rey,
dejarán su piel y su sangre
como ofrenda a los dioses.
Y en el altar de esos dioses
el humo de su carne
ascenderá a los cielos,
y será visto
por las multitudes.
Anunciará un nuevo reino,
el reino del amor,
el reino del honor,
el reino de la bondad.
Y las cabezas de los amos
de las cavernas
rodarán desde la montaña
de sus monedas
hasta el barro.
Y ninguno será perdonado.
Y entonces
la nueva humanidad
se abrazará
como una sola.
Y el becerro de oro
será echado abajo
de su pedestal.
Y los campos florecerán,
y nacerá nueva lluvia
y un nuevo sol.
Y en las bocas de los hombres
Habrá palabras de verdad,
De esperanza, de justicia.
Eso creo.
Por eso lucho.

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