
No soy amigo de pintadas en la calle, sino todo lo contrario, pero, de entre miles de corridas de toros, siempre hay alguna en la que se indulta un toro, por su especial valor. Haré hoy, excusándome por ello, el indulto de una de ellas.
Esta foto mía, muy antigua, la he vuelto a rescatar tras una conversación con mi amigo Juanarmas, autor del blog El viaje de Riddhi, y a él se la dedico.



