martes, 10 de febrero de 2009

LO MATERIAL Y LO INMATERIAL




       La consideración de lo material como lo único real y de valor en la vida del hombre, y por extensión, de la Naturaleza y el Cosmos, está tan asentada hoy día y tan admitida sin discusión como lo único existente, que constantemente se omite nombrarla. Se da por supuesto que cuando se habla de cualquier cosa se entiende que se habla de lo material. ¿De qué si no?
       
       Así cuando se dicen cosas como:
       “Un buen trabajo hace la vida mejor”
       Nunca se aclara la cuestión, pues nunca se dice:
       “Un buen trabajo hace la vida material mejor”
       
       O también:
        “Cuando en casa trabajan los dos, y hay dos sueldos, se vive mejor en la familia”
       Nunca se dice:
       “Cuando en casa trabajan los dos, y hay dos sueldos, se vive mejor materialmente en la familia”
       
       Y también:
       "La ciencia está haciendo la vida mejor."
       Cuando deberíamos decir:
       "La ciencia está haciendo la vida material mejor."
       
       O por ejemplo:
       "La educación necesita más medios para mejorar."
       Cuando se quiere decir:
       "La educación necesita más medios materiales para mejorar."
       
       Al parecer a nadie le importa cualquier otra cosa en la vida que lo material. Y la economía, como medio de obtener lo material.
       
       A mí me parece un síntoma claro de locura, pues, como frecuentemente digo a mi hijo, las mejores cosas de la vida son las gratuitas, y dentro de las gratuitas, las inmateriales.
       
       ¿Qué cosas son fundamentales para la vida y gratuitas (de momento)?
       
       El sol, sin el que moriríamos casi inmediatamente.
       El aire, sin el que no podemos vivir más de cinco minutos.
       El agua, sin la que no se puede vivir varios días.
       El planeta que habitamos y que nos sostiene y alberga.
       
       ¿Qué cosas son de lo mejor de la vida?

       La familia y la convivencia.
       Los amigos y la amistad.
       El amor entre hombre y mujer.
       El trabajo.
       Formar parte de un grupo afín.
       
       La naturaleza, en sus infinitas expresiones y manifestaciones. El mar, las playas, las montañas, los ríos, los valles, las múltiples plantas, todo tipo de animales, los hermosos minerales, el cielo infinito, las estrellas, la nostálgica luna, en fin, la vida que nos rodea y nos envuelve.
       
       Lo divino, como expresión de lo excelso en cualquier sentido que como seres humanos podamos comprender, el arte, la belleza, la historia humana, las fecundas enseñanzas heredadas de la antigüedad.
       
       Y todo lo que, sin ninguna duda, podéis añadir. Todo eso, que es lo que en la vida nos hace ser dichosos, no tiene nada, o casi nada, de material.
       
       Pero… insistimos en que lo que vale es lo material, lo que cuesta mucho dinero, lo que nos da distinción y valor frente a otros…
       
       En fin, ¡qué le vamos a hacer…! ¡Allá ellos!
       
       
       


8 comentarios:

verdial dijo...

"... Lo divino, como expresión de lo excelso en cualquier sentido que como seres humanos podamos comprender, el arte, la belleza, la historia humana, las fecundas enseñanzas heredadas de la antigüedad.
Y todo lo que, sin ninguna duda, podéis añadir. Todo eso, que es lo que en la vida nos hace ser dichosos, no tiene nada, o casi nada, de material..."

Me quedo con este trozo. Es la esencia de la vida y lo más maravilloso que tenemos.

Una entrada que más de uno debía de leer y profundizar.

Un abrazo

Anuskirrum dijo...

Considerar en la vida, lo material como fuente del bienestar, es un mensaje repetido que a parte de ser mentira, beneficia solo "materialmente" a muchas empresas empeñadas en vender una felicidad superflua.
Cierta generación de nuestros jóvenes, no han tenido más estímulo que el conseguir cosas fácilmente, sin esfuerzo, casi regaladas y todas ellas materiales.
Se les ha creado una falsa necesidad vacía de valores que solo busca disfrutar al instante sin más pretensiones ni exigencias personales.

Es difícil creo hacerles comprender en que clase de riquezas se encuentra el verdadero bienestar y que pérdidas o ausencias necesitariamos experimentar para valorar en su justa medida las cosas.

Amigo, tu texto de hoy es especial, y real aunque nos disguste. Tendremos esperanza en que las visiones distintas se contagien como un virus.

Un saludo

ABRAXAS CADIZ dijo...

Sí, Verdial, es lo más maravilloso que tenemos, y yo diría que lo único. Lo único que ya nadie nos puede quitar, lo que anida en nuestro interior. Porque ya es parte de nosotros mismos.
Ana, lo que dices lo comparto, y explica muy bien la situación actual. Pero nuestra esperanza se basa en que, como dices, lograremos extender el "virus" de una vida más natural, más amable y más sencilla.
Un abrazo a las dos.

terroglobo dijo...

Como trabajador que controla el dinero que va y "biene" a un lado y otro de las trincheras, os puedo asegurar que en este mundo cada vez más, "tanto tienes, tanto vales".

Craso error, cuando se encuentran con alguien que mide su valor por sus principios morales y no por el dinero que fluye cual miel en las colmenas, lo tratan como un tarado o algo así, más bien por incomprensión que por mala fe.

Menos mal que cada vez más gente se contagia de los principios éticos, que son los que deberían regir las conductas de las personas.

Un abrazo.

juanarmas dijo...

Abraxas, creo que has puesto el dedo en la llaga. Más que una crisis financiera, económica o política, es una crisis de valores: de prioridades.

Ponías ejemplos de dos sueldos: si en una pareja entran dos sueldos y tienen la suerte de compartir idénticos horarios, chapó... Lo normal es que entren dos sueldos pero apenas coincidan en el hogar...

Una crisis de valores, donde el dios dinero ha de convertirse, como el ego, de dios a sirviente. El dinero no puede ser un fin en sí mismo: es incapaz. Ayuda o pervierte según la persona, pero no puede ir a más. Es la persona, lo que lleva dentro, la que da dignidad, grandeza y valor a su existencia.

La crisis propiciará este cambio de valores, primero en los individuos y luego, con el efecto dominó, en los colectivos.

Un abrazo,

juan

ABRAXAS CADIZ dijo...

Queridos amigos,
comparto con vosotros lo que decís en vuestros comentarios.
Es cierto que los que tratamos de vivir conforme a nuestros principios, por encima del interés económico, somos tachados de tarados. Pero cada vez somos más.
Y comparto la esperanza que explica Juan: la crisis nos llevará a otro modelo de vida más humano. Pero el sistema actual caerá como un castillo de naipes, porque se funda en el dinero, y el cambio será doloroso y traumático.
Debemos prepararnos para ello, y estar dispuestos a aportar nuestro esfuerzo en la difusión de nuevos valores humanos para el futuro.
No será fácil, pero sí un destino digno y dichoso para cualquiera de nosotros. ¿Que cosa nos podría haber tocado en nuestra vida mejor que ésta?
Un abrazo.

Teresa dijo...

Coincido totalmente con lo que dices.
Una vez tuve un compañero que, comentando sobre las horas extraordinarias, me decía que todos necesitábamos dinero extra. Yo le dije que algunos lo necesitarían, a otros les vendría bien, pero que el dinero no era especialmente necesario. Yo, en conversaciones con amistades, insisto en la importancia del orden de valores que cada cual establece en su vida. Eso sí que es importante considerar.


Un saludo

Bastet dijo...

Es cierto que la sociedad actual solo mira lo material. Es lo único que vale y por lo que merece la pena trabajar porque lo vemos, está ahí, nos da dinero, nos satisface físicamente, nos hace importantes...

Yo también pienso que el mundo actual está muy loco. ¡No sé como vamos a acabar pero intuyo que no muy bien!

Mientras, nosotros vamos contracorriente, luchando contra todas esas ideologías absurdas de nuestro tiempo. ¡Hay que mantener la esperanza!

Besos :)