miércoles, 16 de enero de 2013

SENTIDO COMÚN



















Escuché que una vez un discípulo hizo una pregunta a su Maestro.
–¿Qué es lo que está Vd. intentando explicarnos, Maestro?
El Maestro le contestó:
–Solo estoy intentando explicaros que cuando llueve, las calles están mojadas.

Bueno, quizá a alguien le parezca una contestación absurda, por ser algo obvio. A mí, cuando lo escuché, también me pareció rara. Pero, si lo había dicho un Maestro, algo querría decir. Y con el tiempo me pareció descubrirlo.

Las enseñanzas están íntimamente ligadas con el sentido común. No hay ninguna enseñanza que no se someta al sentido común. Y como el sentido que ofrece las verdades más nítidas es el común, no es preciso estar en posesión de título ni máster alguno para entenderlas. Basta el sentido común, por cierto, el menos común de los sentidos. ¿Por qué es el menos común? Seguramente porque los hombres nos negamos a admitir lo que es evidente y todo el mundo lo sabe, y preferimos cualquier otra interpretación que se pliegue a nuestros pueriles deseos.

Cuando llueve las calles están mojadas. Es seguro que habrá gente que lo niegue, o que actúe sin tener esto en cuenta. Pero es así de simple y a la vez de irrefutable. No actuar conforme a esta verdad lleva sin duda a actos estériles, nefastos y estúpidos. Igual que en las otras cosas. Salvo que en otras cosas las consecuencias suelen ser más graves.

Hay unas leyes que rigen los acontecimientos, y son leyes que son casi siempre obvias, o de fácil entendimiento. Y si alguien se empeña en llevarles la contraria o en no tenerlas en cuenta, los resultados de sus actos no serán los esperados, sino cualquier otro, que, además de inesperados serán sin duda dolorosos y dañinos.

La Ley Natural suele ser tan sencilla como lo de la lluvia y las calles. De ahí que la sabiduría popular de la gente sencilla la conoce con mucha más profundidad que los doctos y sesudos estudiosos, que, perdiéndose en divagaciones fantasiosas, llegan a cualquier conclusión por más peregrina y absurda que pueda ser.

Así, los magos llegaron a conocer las leyes naturales, que son todas de aplicación, en su sentido amplio, a todos los seres existentes. De esta forma, comprendían no solo una parcela del saber, sino todo el saber en su conjunto, ya que las leyes de una parcela se aplican a cualquier otra, por ser leyes universales. Lo que es arriba es abajo, como decía Hermes.

Con el tiempo uno llega a intuir la razón de por qué los auténticos sabios dicen constantemente las mismas cosas, sea en cualquier tiempo o lugar. Creo que es así porque las leyes son siempre las mismas, la naturaleza es siempre la misma, y el hombre es siempre el mismo. ¿En qué podrían diferir sus enseñanzas? Quizá únicamente en su manera de hablar, o en su idioma, nada más. La ley de gravedad se puede decir de muchas maneras, pero el asunto es constantemente el mismo. Y lo mismo ocurre con las demás leyes.

Por ello no me interesa un sabio más que otro, a no ser que entienda mejor el lenguaje de uno mejor que el del otro. Pero siempre estaré seguro de que me dicen exactamente lo mismo de la misma cosa.

¿Cómo podría ser de otra manera?


martes, 1 de enero de 2013

LOROS



























Los loros son unos animales muy simpáticos que a todos nos hacen mucha gracia. Se dice de ellos que son los únicos animales que saben hablar. Es cierto, dicen multitud de palabras, pero con una única condición: que antes las hayan escuchado muchas, muchas veces, de las voces de las personas que con ellos conviven.

Así pues, y dotado de un órgano fonador muy versátil, aunque no tanto, por supuesto, como el humano, es capaz de articular palabras que son perfectamente entendibles por cualquier persona.

A mi cuñado se le murió hace unos años un loro que convivía con su familia desde hacía mucho tiempo. Según él murió de repente, y contaba que, en su opinión, se le había atragantado una pipa de girasol, lo que probablemente le llevó a la muerte, dada su ya avanzada vejez. De todas maneras no comprendía cómo había muerto de la noche a la mañana, porque –según contaba– el día anterior había estado charlando con él tan normal, como siempre. Charlando un poco de todo. y, además, no fumaba ni bebía nada con alcohol.

Pues sí, los loros hablan. Lo que ya no estamos tan seguros es de que comprendan lo que dicen, ni que entiendan lo que se les dice a ellos. En muchas ocasiones no va parejo en absoluto la articulación de palabras, frases e incluso discursos, con la comprensión que tiene de ello el propietario de la boca. En muchas ocasiones basta haber escuchado las mismas palabras muchas veces para luego repetirlas con la mayor desfachatez –como el loro– sin tener la menor idea de lo que se está diciendo.

Sí. Hay muchos seres humanos-loros.

Pero existe una gran diferencia (a favor del loro, por supuesto), y es que al loro no se le ocurre pensar ni por un momento que sabe de qué está hablando, pero los otros están absolutamente convencidos de que lo que expresan es fruto de su reflexión y experiencia, y no repetición mecánica de lo que han escuchado muchas veces.

De esta manera, y a falta de prudente y elemental discernimiento, cualquier falsedad se puede convertir en verdad, contando con que el loro no se plantea nunca la autenticidad de lo que escucha. Si su amo lo dice… por algo será.

Así, cientos, miles, millones de hombres y mujeres loros hacen circular su insensatez por el planeta, porque plantearse en sí mismo y con sus propias armas la ardua batalla de discernir lo verdadero de lo falso es tarea que solo abordan los valientes y los dotados de inteligencia humana, capaces de soportar el estado de duda que lleva a la certeza. Ya sabemos que un hombre sin dudas es un hombre sin certezas. Sus certezas son siempre prestadas de otro, lo que, llegado el momento crucial, no le sirven para nada en absoluto, porque no son suyas. No ha sido capaz de atravesar el desierto del “no sé” de Sócrates y, en consecuencia, nunca llegará por sí mismo a ninguna certeza en su vida, lo que le hará incapaz de actuar basándose en sus propias convicciones. Cae la persona o ideología que le prestó sus certezas y, lógicamente, cae él mismo. Porque en realidad no era nadie, era solo un ser-loro.

Lo único que lleva a la certidumbre es la incertidumbre.

Como dijo E. Kant:

La inteligencia del hombre se mide por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar.


viernes, 14 de diciembre de 2012

SOLSTICIO












Sol que nació invicto
en lo profundo del invierno.
Que fecundó brotes y nidos,
amores y ternuras,
por la primavera blanca.

Sol que agostó flores,
en la vieja alquimia,
encerrando sus rayos
en la fruta jugosa
y en los tiernos corazones.

Sol niño, joven y viejo.
Sol nuevo y antiguo,
novio, amante y esposo,
en brotes, flores y frutas.

Naciente, y pleno, y poniente,
amarillo, blanco y rojo,
padre amante, hijo sonriente,
complaciente y amado abuelo.
Siempre tú, tú por siempre.

Viajamos contigo, sentados
en el hueco de tu mano triunfante,
sobre el arco noble de tu brazo,
en la cuna amorosa de tu centro,
en tu ser, que es el nuestro perdido.

Lleva mis pasos amantes
como débiles huevos primero,
orugas cansinas y crisálidas luego,
al reino de tu luz,
de mariposas aladas,
a unirnos con tu brillo,
a morir en tu fuego.


lunes, 3 de diciembre de 2012

BEETHOVEN 9ª SINFONÍA-CORAL

BEETHOVEN, ODA A LA ALEGRÍA-9NA. SINFONÍA
















BARÍTONO

¡Oh, amigos, no con esos acentos!
¡Entonemos cantos placenteros
y plenos de alegría!

ODA A LA ALEGRÍA - FEDERICO SCHILLER

BARÍTONO, CUARTETO, Y CORO

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.


Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.


Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.


SOLISTA TENOR Y CORO

Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.


CORO

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.


¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
ha de vivir un Padre amoroso.


¿No vislumbras, ¡oh mundo!, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, ha de vivir.


¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¿Os postráis, criaturas innumerables?
¿No vislumbras, ¡oh mundo!, a tu Creador?
¡Búscalo sobre la bóveda estrellada!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
ha de vivir un Padre amoroso.


¡Alegría, hija del Elíseo!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.


¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
ha de vivir un Padre amoroso.


¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses!

domingo, 2 de diciembre de 2012

BEETHOVEN, FANTASÍA CORAL. Texto de Christoph Kuffner






















Con gracia y dulzura resuenan
las armonías de nuestra vida
y el sentido de la belleza engendra
flores que eternamente florecen.
La paz y la alegría avanzan cual amigas
como el juego alternante de la olas;
y lo que insistía en ser rudo y hostil
entra a formar parte de lo sublime.
Cuando en los tonos reina la magia
y en las palabras la inspiración
se configura lo maravilloso,
noche y tempestad se vuelven luz.
Calma exterior y alegría interior
priman para el bienaventurado;
y el sol primaveral de las artes
permite que de ambas nazca luz.
Algo grande contenido en el pecho
florece de nuevo en toda su belleza;
si un espíritu se ha encumbrado
todo un coro de espíritus resuena siempre a su alrededor.
Aceptad, pues, almas bellas,
alegremente los dones del buen arte.
Cuando se unen el amor y la fuerza
el favor de los dioses al hombre recompensa.

Christoph Kuffner

BEETHOVEN, FANTASÍA PARA PIANO, CORO Y ORQUESTA EN DO MENOR OPUS 80





















      La obra de Beethoven conocida como "Fantasía Coral" es muy peculiar. Para empezar, es inclasificable en ninguna forma musical concreta, de ahí su nombre de “fantasía”, especie de cajón de sastre donde se archiva lo que no cabe en ningún otro apartado musical.
     
       Alguien la llamó “la pequeña gran obra” de Beethoven, y yo estoy de acuerdo con ese nombre. En apenas 20 minutos incluye las reflexiones intimistas de una sonata de piano, los diálogos de un concierto para piano y orquesta, el desarrollo de un tema principal y cinco variaciones, aparte de la sección final para piano, orquesta y coro, con inclusión de seis solistas.
     
       Pero más allá de ser tan rica en variedad de formas, en mi opinión, lo que la hace grande es la unidad de su contenido, que creo que suele pasar desapercibida generalmente. No creo posible que un genio como Beethoven uniera sin ton ni son tal riqueza de colorido sin un propósito concreto. Es evidente que existe un hilo conductor que es preciso descubrir en la obra.
     
       Mucho se ha dicho de la similitud de la parte coral de esta Fantasía con la Oda a la Alegría, cantada como final de su novena sinfonía.  En mi opinión, tal similitud es más clara en en el mensaje de las poesías y la música que en cualquier otra cosa. Beethoven da forma, en ambas, a su búsqueda interior de la belleza en su aspecto más sublime, y va al encuentro del propósito de su arte. Y descubre el mismo propósito y destino: La alegría:
     
       Alegría, hermosa chispa de los dioses,
       Hija del Elíseo…         (de la 9ª sinfonía)
     
       Calma exterior y alegría interior
       priman para el bienaventurado;
       el sol primaveral de las artes
       permite que de ambas nazca luz...        (de la Fantasía Coral).


       La alegría, no la vulgar, sino la alegría del genio inmerso en su arte, es, en mi opinión, lo que une a ambos cantos corales.
     
       A mi entender, el hilo conductor de esta pequeña gran obra es el de un recorrido íntimo del artista a través de su mundo interior, en busca de una respuesta que dé sentido sublime a su arte,  su música.
     
       Los primeros compases de la introducción para piano nos muestran a un Beethoven reflexivo, en calma, en la soledad de sí mismo, planteándose su inquietud. A veces exige violentamente una respuesta, como espíritu conquistador, tratando de arrancarla con vigor. Pero vuelve una y otra vez a la calma, no sin conservar su vigor intimista,
     
       Al fin, algo le habla, a través de la orquesta. La belleza le va, poco a poco, desde las susurrantes entradas de los contrabajos al tutti de la orquesta,  introduciendo a su realidad. La voz sublime de las trompas, secundada por los oboes, le inspiran por fin el tema principal que buscaba. Luego, y en diversas variaciones, como mostrando diversos aspectos de esa belleza buscada, y, a veces, exigida, comienza un diálogo entre artista y belleza, entre piano y orquesta.

       Mantiene diálogos con ella, a veces tiernos, a veces desafiantes y violentos… como Jacob luchando con el ángel… y así, musicalmente, los modos mayor y menor se van turnando a lo largo de la obra.
     
       Finalmente, la orquesta, en tutti, canta, alto y claro, el tema central de la obra, confirmando así al artista su intuición. Y vuelven a conversar sobre ello, en un hermoso diálogo plagado de escuchas, de preguntas y de confesiones mutuas.
     
       Luego se inicia una hermosa reflexión del artista, expresada con un bellísimo pasaje en piano, acompañado por una orquesta igualmente en piano , en la que clarinetes y fagots toman la voz, como aprobando y bendiciendo su intuición estética.
     
       El piano habla de nuevo, acompañado por la orquesta, ahora en pizzicato, hasta que un misterioso contrabajo da entrada a la respuesta final. Y, como siempre, son las trompas las que anuncian el desenlace, correspondidas en segundo plano por los oboes.
     
       El coro inicia la manifestación gloriosa de la Belleza, primero con variaciones del tema a cargo de los solistas, y luego en un bellísimo tutti. Se repite el mismo esquema y, finalmente, con intervenciones afirmativas del piano, reafirmando la voz potente del coro, la obra concluye.
     
       Sin desperdicio.



martes, 20 de noviembre de 2012

SOMOS...


















Somos, como dijo Falla a su amigo,
fantasmas del pasado en un mundo de muertos.

Sí, añado yo,
fantasmas de carne y hueso.
Somos seres del pasado
que venimos a gritar y a despertar a los muertos.

Somos hermanos de Juan el Bautista,
voz que clama en el desierto,
como león que ruge en la sabana,
como lobo que aúlla en la noche,
como gallo que canta en la mañana.

Somos un grito ancestral,
voz fuerte y celeste,
que como Jesús,
hará despertar nuevamente a Lázaro,
y lo hará vivir de nuevo.

Somos pocos,
pero la levadura es poca también,
y levanta, y fermenta toda la masa inerte
de harina, de sal y de agua.

Somos, en la metáfora del maestro,
los que hacemos sonar el clarín,
clarín que despierta a los dormidos,
que saca del sueño a las almas.

Somos como tigres,
que acechan en lo profundo del bosque.
Como serpientes
que surcan con cuidado el follaje,
y se aprestan a despertar del sueño a los durmientes.

Somos como el rayo, como el trueno,
que enciende cegadora luz en la noche
y en su bramido arranca el temor
de los pusilánimes.

Somos como torrente
que arrasa las tierras resecas,
como olas de la mar terrible,
que rompe en espumas,
como viento furioso
que abate las hojas secas.

Como sol cegador,
como fuego terrible,
que ardiente levanta
la piel sudorosa.

Y no habrá nada, ni nadie
que pueda seguir en su sueño,
en su trinchera acogido,
en su comodidad recostado.

No vinimos a traer paz,
trajimos la espada.
E igual que Jesús,
arrojó del templo sagrado
los sucios tenderos
con su látigo justo,
así lo haremos también.

Pronto, luego, o más tarde,
mas no lo dudéis.
Así será.
Está escrito.


domingo, 11 de noviembre de 2012

BACH... Y M. KOZENA

Una feliz conjunción...


domingo, 4 de noviembre de 2012

LO EXCELSO Y LO VULGAR




















Un hombre es lo que come.

Muchas veces me he preguntado cuál era “el secreto”, o la “fórmula”, o “la receta” que poseían, y que poseen, los grandes hombres, ya sea en las artes, en las ciencias o en cualquier otra actividad noble del ser humano.

Hace unos días me vino a la mente la frase que he colocado al principio, porque creo que ahí está la clave. Un hombre es lo que come. Si come basura se convertirá en un basurero. Si come vulgaridades se convertirá en un ser vulgar, y si come alimentos excelsos se convertirá en excelso.

En mi opinión esto es así porque el cuerpo interior del hombre va creciendo con los alimentos que consume. Y de tales mimbres… ya se sabe. Una casa construida con ladrillos de mala calidad podrá ser bonita, pero… pronto perderá su belleza e incluso su estabilidad. Se ajará como algo efímero muy pronto.

En el plano material lo entendemos y lo aceptamos muy fácilmente. Todo el mundo lo sabe y lo puede ver día a día. Pero… ¿y en otros planos?

Llegamos quizá hasta lo vital, la salud. Entendemos que quien se cuida adecuadamente goza de buena salud. Aunque en nuestra cultura pretendamos estar sanos sin hacer lo necesario para estarlo, y aún haciendo justamente lo contrario que demanda nuestro sentido común en este asunto. El resultado es que un gran porcentaje de los enfermos de algo lo son por tratar inadecuadamente, si no salvajemente, su cuerpo y su vitalidad.

Cuando subimos a otros planos, el asunto se vuelve tan difuso que ya no vemos en absoluto ninguna conexión entre lo que comemos con los resultados que producimos en estos planos superiores o más sutiles de nuestra naturaleza.

¿De qué alimentamos nuestra psiquis, es decir, nuestras emociones, nuestros sentimientos, en suma, nuestro plano emocional? ¿De qué clase de ideas, más positivas o más negativas, más entusiastas o más pesimistas, más alegres o más amargas, más nobles o más vulgares alimentamos nuestra mente?

No hablemos ya de los planos del espíritu, mundo casi desconocido, aunque intuido, de todo ser humano que se pueda llamar tal.

Pues puedo afirmar que lo que se nos ofrece para comer en los grandes medios de comunicación de masas es basura, cuando no veneno. Cualquier espíritu crítico, en uso del más elemental sentido común, advertirá que no se nos ofrece nada que pueda considerarse excelso, sino más bien vulgar. Quien se haya preocupado, aunque solo sea unos minutos, de hacer “zapping” examinando con criterio propio y un mínimo discernimiento las distintas cadenas, dudo que haya encontrado algo que se aparte de lo vulgar, de lo mezquino y de lo aberrante, salvo bellísimas excepciones.

Teniendo en cuenta lo que expongo, es resultado de sentido común la calidad de los contenidos que pueden albergar en su psiquis nuestros contemporáneos, que no coetáneos.

Comer sin ton ni son cualquier cosa que se nos ponga por delante nos lleva a construir un ser interior semejante a lo que nos dan de comer. Zombis, monstruos, desquiciados o, en el mejor de los casos, necios. Y quien se extrañe de la cosecha que piense por un momento qué semilla se sembró. De cada clase de semilla nace una clase de planta semejante. Del trigo, trigo, de la cizaña, cizaña.

Así, en nuestros oscuros tiempos, la poesía ha sido ocupada por los “cantautores”, la música por los “roqueros”, la literatura por los “raperos”, la pintura por los comics y los graffitis , el buen teatro por el cine, la escultura por absurdos mamotretos que solo entiende su “creador”, la arquitectura por rarezas originales pero de mal gusto, la belleza interior por la epidermis, la óperas se han convertido en “óperas rock”, los conciertos son ahora de cantantes de medio pelo, la danza por coreografías absurdas que suscitan los instintos más bajos, la política por la demagogia, la amistad se hace por el chat, la comunicación entre personas por email, el cariño y el amor se identifican con el sexo, el dar se olvida y solo se espera recibir, la entrega se olvida y se fomenta el egoísmo, y a cambio de hermandad se fomenta el separatismo y el enfrentamiento.

En lugar de apoyo, ayuda y hospitalidad entre los seres humanos se valora la indiferencia, y donde se cultivaba la compañía ahora se cultiva el aislamiento que lleva a la soledad. Y ya no se dan agradables paseos, se “hace footing”.

Pensemos y cuidemos qué nos llevamos a la boca. Lo que comemos, como dijo un sabio, que no recuerdo ahora quién fue, eso somos.