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martes, 14 de octubre de 2008

TEMPUS FUGIT































No puedo supeditar mi vida a lo que se conoce vulgarmente como “tiempo”. Es un engaño, y un peligro.

Escuché que el que ama vive en la inmortalidad. Y la inmortalidad no entiende de tiempo. No tiene conciencia de él. El ser “inmortal” no vive en el tiempo.

Llaman al “tiempo” la cuarta dimensión, y todos parecen atenerse a su secuencia lineal y falsa. Todos tratan de encajar cualquier cosa en el “tiempo”. Y le dan una importancia que empiezo a entender que es una inmensa trampa.  El “tiempo” falsea los planteamientos, falsea la comprensión, y en suma falsea toda nuestra vida.

El pasado, el presente, el futuro... Lo que ocurrió, lo que ocurre, lo que ocurrirá... 

Yo, como Siddharta, empiezo a ver en mi río la inmutabilidad cambiante de la esencia de lo que fluye, y dejo de tener conciencia del tiempo.  Para llegar a la conciencia debo prescindir del tiempo, y de sus engaños.

El tiempo es horizontal, y no me interesa lo horizontal. Solo me interesa lo vertical. Lo horizontal puede permanecer exactamente igual en el “tiempo”, lo mismo que una semilla estéril que nunca crece. Se pueden celebrar las “bodas de oro” , pero no significa nada, si no ha ocurrido nada en los cincuenta años. Lo vertical sube en el “tiempo”, pero es siempre lo mismo aunque en estados cada vez más sutiles. Una semilla se hace árbol y el árbol se vuelve a hacer semilla, pero fuera del tiempo. En solo unos instantes puede crecer algo más que en cincuenta años. El tiempo no tiene sentido...

El cambio en el tiempo no existe. El tiempo es un obstáculo para el cambio.

Sabéis de mi amor por la música. Todos lo saben. Así que me regalaron un día un libro de L. Bernstein sobre conferencias que había dado para jóvenes. Cuando llegué a casa lo abrí al azar y leí algo asombroso. Bernstein decía que aunque la música se desarrolla aparentemente en el tiempo, la comprensión de una obra musical es una comprensión global, instantánea, y por lo tanto fuera del tiempo. Es como mirar un cuadro. No se puede entender en sus partes, ni en su desarrollo paulatino en el “tiempo”. Es preciso “contemplarla” de manera global e instantánea. Me asombró, pero entendí cosas. Cómo por ejemplo que no se puede entender una obra musical si no se conoce “de memoria”, lo que quiere decir que se tiene presente en la conciencia en su totalidad.

Las sinfonías de Beethoven seguramente no se pueden comprender si no se conocen profundamente y “de memoria” todas, porque forman una unidad. Escuchar una sola es como leer de un libro solo el capítulo tres, por ejemplo, o ver solo la novena parte de un cuadro. Las sinfonías de Beethoven no están en el tiempo. El tiempo impide “verlas” de forma simultánea e instantánea.

       La Creación, la Evolución, el Arte, la Historia, la Filosofía, e incluso la propia vida no pueden entenderse en el tiempo. Es un todo simultáneo, instantáneo y eterno, que comprende tanto el pasado como el futuro.